viernes, 3 de octubre de 2008

El mar de fuego...




Esa la eterna llama encendida que al verla como se va apagando poco a poco hacemos mucho por mantenerle de perdido una tenue luz con vida...


Es esa la que nos consume y nos combierte en depredadores ambulantes de todo aquello que pueda influir en nosotros, la mercadotecnia, la moda y las supuestas fechas especiales.


Hacemos a un lado todo aquello que es necesario relemnte, aquello nutritivo, enriquecedor y que brinde un confort distinto. Arte, letras, imagenes, musica, salud.


miles de anecdotas, miles de experiencias y aún con todas ellas no se puede crear la diferencia, por más notorio, por más fictico, por más oculto, la llama de la naturaleza interior brilla en nuestra mirada haciendo de todo ese ambiente un calido lugar de estancia... la estancia que por muchos años más ocuparemos y que será nuestra realidad...


Calmemos el hambre que no permite sentir el corazón, que no permite expresarnos tal cual somos... alimentemosle de sensillez, sensibilidad y sensatez... La 'SE' de la vida...


La sed de la sociedad... la llama eterna que no se ha de apagar...